sábado, 12 de enero de 2013
Crisis financiera en Jalisco
El impago de un crédito provoca una crisis financiera. El default en términos financieros equivale a una suspensión de pagos que trastorna el sistema en el que se presenta, genera desconfianza y aumenta los intereses que se pagan por los créditos otorgados a la entidad que cae en impago. Cuando Jalisco decide no pagar un crédito activa una alerta financiera que trasciende al Estado afectando la percepción de las finanzas de México. Dicho de otra forma uno de los principales estados del país deja de pagar sus obligaciones a una entidad financiera y prende los focos de atención del circuito financiero nacional y aun del extranjero que otorga créditos a México. La señal de incumplimiento es tan grave en los gobiernos que la sola sombra de que pudiera pasar hundió a Grecia y Argentina en procesos de ajuste económico muy profundos. El impago en Jalisco llegó en un momento muy inoportuno para las finanzas nacionales porque justo unos días antes la Secretaría de Hacienda presumía de haber logrado colocar un bono a la tasa de interés más bajo de la historia reciente. Luis Videgaray estaba radiante mandando una señal de estabilidad y confianza, cuando repentinamente una entidad local decide no pagar un crédito. Seguramente el Gobernador de Jalisco y su equipo no midió las consecuencias del impago, que se traducen ahora en una tormenta financiera porque supondrá necesariamente reestructurar un grupo importante de pasivos a un costo mucho mayor. La lección de este capítulo es muy importante para el futuro: el manejo de las finanzas estatales y municipales pasan por una coordinación con la federación porque las consecuencias de un equívoco pueden tener repercusiones nacionales imprevistas. La sensatez aconseja ahora iniciar un proceso de reestructura de los créditos vigentes para recuperar la confianza del sector financiero. Seguramente esto tendrá un costo que no se calculó en recursos y en capital político. Pero seguramente será el ejemplo que se usará para poner en evidencia la necesidad de trabajar conjuntamente en el manejo de las finanzas públicas. Tendrá como consecuencia una mayor concentración del poder del gobierno federal en la imposición de una disciplina fiscal mucho más apegada a la generación de recursos impositivos y cada vez más alejada de la salida fácil de la contratación de créditos. Jalisco y sus municipios deben recaudar cada vez más recursos y de mejor forma. México necesita una reforma hacendaria que fortalezca la finanzas locales a partir de evitar la contratación de crédito y se concentre en ser eficiente en la imposición de gravámenes relacionados con la propiedad, el trabajo, los negocios y la especulación. Una experiencia costosa que debemos tomar en cuenta.
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