sábado, 10 de diciembre de 2011

Llamado al activismo ciudadano

La democracia está secuestrada por los partidos políticos. Sus órganos de dirección tienen la responsabilidad de seleccionar a los mejores ciudadanos para que conduzcan las comunidades. Ellos han fallado porque han seleccionado mal a sus candidatos y han orillado a los ciudadanos a optar entre lo menos malo. Muchas veces sus candidatos responden a intereses internos y no pocas veces obscuros. Para muestra basta el botón de los diputados locales y federales que con su conducta confirman esta afirmación.
Los ciudadanos estamos inconformes con esta actitud irresponsable de los partidos y exigimos que rectifiquen porque cada vez representan menos a la sociedad que los ha desacreditado. De cara a las elecciones julio próximo personas responsables están exigiendo de los directivos partidistas y de los políticos en general un compromiso con México, que deje de lado la gestión de privilegios personales y de grupo.
Los ciudadanos queremos elegir propuestas de personas y proyectos de calidad y no ser presa de la manipulación mediática. Queremos lo mejor para México, para Jalisco y para cada comunidad en la que vivimos. Exigimos que las elecciones sean una fiesta civil que genere esperanza por medio de propuestas y debates respecto al futuro que queremos y no luchas que denigran la política al descalificar y manipular emociones entre personajes casi siniestros.
Estamos hartos de ver como todos los partidos son agencias de gestión de privilegios, que dejan a la sociedad como espectadora de historias de impunidad y corrupción.
Ya es tiempo de que los partidos respondan a este clamor ciudadano tomando en consideración el perfil profesional, los atributos personales y la capacidad de dar resultados de sus candidatos. Es tiempo de que México asuma criterios morales que privilegien el mérito más que la trama y la simulación. La nuevas generaciones de niños nos perdonarán que dejemos seguir el deterioro de los liderazgos formales.
La exigencia es firme porque además la infiltración del crimen organizado en los partidos, en los procesos de selección candidatos y en las propias elecciones es una realidad. Las declaraciones de intención y los pactos para blindar las próximas elecciones son insuficientes. Se requiere del compromiso democrático con la Patria de parte de quienes tendrán la enorme responsabilidad de reconstruir las instituciones para hacerlas eficientes.
Privilegiar la imagen sobre la realidad y dejar de lado los valores personales son perversiones que corrompen la democracia. Son actos de cinismo político que irritan a una sociedad indignada por la desfachatez y la falta de resultados. Son tanto como la práctica común entre muchos políticos de enriquecerse, crear redes corruptas y fortalecer la impunidad.
Ante la pregunta de quienes deben gobernar la sociedad que vivirán nuestros hijos, la respuesta no puede ser sino los mejores. Ante la cuestión de cómo hacer para que eso suceda, la respuesta es exigir firmemente a partidos y políticos que se comprometan. Y hacerlo mediante el activismo ciudadano. Los dueños de México no son los Partidos sino las personas dignas que todos los días trabajan por un futuro mejor.

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