En el mundo la tolerancia hacia las personas que hacen trampas financieras y fiscales se va reducir. Desde el inicio de la crisis financiera, el Gobierno de Estados Unidos ha presionado por una mejor regulación, gobierno y rendición de cuentas en el sector financiero. Una reforma en ese sentido fue aprobada ayer en Washington justo antes de que iniciara la reunión del G20 en Toronto. La propuesta es que no haya refugios seguros para la evasión fiscal, ni para el lavado de dinero.
En los países desarrollados estos principios son ampliamente respaldados por los ciudadanos. La simulación y la trampa son castigados moral y legalmente con mucho rigor. En los países emergentes como el nuestro hay otra dimensión de la frase “respeta las reglas.” Se asume de entrada un margen de permisividad, un espacio admitido de corrupción.
Las nuevas regulaciones globales, incluyendo la propuesta de gravar con impuestos las operaciones financieras, y este endurecimiento son temas torales en la reunión del G20 a la que asiste México. Las consecuencias se verán en los próximos años en el sistema bancario. Muestra de ello fue la restricción a los depósitos en efectivo en dólares puesta en marcha hace días por el Banco de México. Pero habrá mucho más. El Banco Mundial junto con la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito ya trabajan en una iniciativa para la recuperación de activos robados que tiene el objetivo de perseguir las ganancias producto de la corrupción. Otras instituciones trabajan contra el lavado de dinero producto del narcotráfico.
Los paraísos fiscales, el saqueo de fondos, los sobornos y la corrupción están en el centro de la necesidad de impulsar apertura y transparencia en las transacciones financieras, y de garantizar la rendición de cuentas a nivel global. El verdadero combate al crimen está en estas cuestiones. La habilidad desarrollada en la búsqueda del financiamiento al terrorismo será usada contra el blanqueo.
La corrupción y el lavado de dinero son un cáncer que paraliza a las economías desarrolladas y en desarrollo por igual. Socavan el crecimiento económico. Son delitos que producen consecuencias sociales particularmente dañinas países como México.
Los líderes mundiales reunidos en el G-20 tratarán el tema de la crisis económica, los planes de estímulo, la regulación financiera y el desarrollo, pero también la lucha contra la corrupción que debe ser parte integral del programa multilateral.
Las instituciones financieras internacionales no deben hacer negocios con entidades o países que no cooperan. Este es un tema central, porque se considera que violenta la libertad económica. Pero la sociedad civil comienza a movilizarse para que se emprendan acciones y se rindan cuentas. La lucha contra la corrupción es crucial no sólo porque es lo correcto sino también porque no combatirla nos afecta a todos.
El combate a la corrupción y al lavado que se emprende en el mundo no es un asunto de cooperación, sino de interés. Vivimos en un mundo en el que los países en desarrollo son una fuente fundamental de crecimiento así como importadores de bienes de capital y servicios de los países desarrollados. Cuando la corrupción perjudica a socios que tienen ese peso también los daña a ellos. Nos toca asumir con rigor las reglas. Una muestra más de la crisis del Estado de Derecho. La verdadera crisis de México.
sábado, 26 de junio de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
La guerra
Si hace algunos años hubiésemos leído en algún diario, que se presentaban dos matanzas con un grado de crueldad inusitada; que se vivía el día más violento en cuatro años con casi ochenta hombres asesinados; que nada se sabía del secuestro de un líder político del partido en el gobierno; que la xenofobia contra mexicanos en los Estados Unidos crecía luego de la muerte de un adolescente por las balas de la Patrulla fronteriza; y que en sólo unos días la delincuencia organizada había matado a un candidato, amenazado a cientos y lanzado una granada a una sede estatal del PAN. Que la justicia liberaba a acusados de crímenes incalificables y que los gobernadores aceptaban centralizar el mando de las policías municipales. Seguramente no hubiésemos dado crédito, o pensaríamos que se tratara de otra nación. Pero en el año 2010 esto es una realidad en el País y en las ciudades en donde vivimos. Estos son los hechos más desafiantes a los que se han enfrentado las autoridades desde el fin de la revolución mexicana. Estos hechos que ponen a prueba las instituciones están cambiando profunda y rápidamente nuestra forma de vivir. La calidad de vida de los mexicanos ha bajado por la inseguridad, el temor, la corrupción, la incertidumbre. La violencia induce a vivir lo inmediato, a concentrar el esfuerzo en plazos muy cortos. A ser reactivos. Ante eso debemos aceptar como primer paso que la situación en muy grave. Y actuar. Una de las acciones más importantes es como comunicar lo que la misma autoridad calificó como guerra. Hasta ahora la comunicación se ha hecho muy mal. Por desatinos, impericias, pero sobre todo por pretender inducir y quedar en evidencia. La credibilidad se ha deteriorado.
La mayor parte de los mexicanos ven esta realidad frente a una pantalla que parece reflejar algo ajeno. Es una realidad paralela que sucede en los medios de comunicación, pero que cada vez se acerca más. Muchos reaccionan negando la realidad mediante posiciones evasivas o incluso centrando la atención en otros temas. Pero al final llega la sensación de temor, la reflexión respecto al cuidado personal y de la familia.
Ante una situación como ésta, las autoridades deben aplicarse con toda responsabilidad explicando con claridad hacia dónde se dirigen las estrategias para que los ciudadanos las respaldemos.
Grave cosa el abuso de las herramientas de la comunicación para generar percepciones sin fundamento. Desengaño y frustración llegan tarde o temprano. Esto aplica igual al anuncio formal de la incautación de explosivos plásticos de gran peligro, que luego resultan ser parafina; que para la expectación interesada en torno al campeonato mundial de fútbol. Informar y orientar a la opinión pública no significa manipular y mentir.
Esperemos que en estas ideas estuviera pensando el Presidente Calderón al asistir al juego inaugural del Mundial en Sudáfrica. La expresión de su rostro decía mucho más que la desilusión de un empate del equipo mexicano que se aferra a la mediocridad. Seguramente había leído ya algunas tarjetas con los temas que citamos al inicio. Y quizá también pensó: ¿en que momento nos pasó todo esto?
Ahora todos nos preguntamos ¿cómo vamos a resolverlo?
La mayor parte de los mexicanos ven esta realidad frente a una pantalla que parece reflejar algo ajeno. Es una realidad paralela que sucede en los medios de comunicación, pero que cada vez se acerca más. Muchos reaccionan negando la realidad mediante posiciones evasivas o incluso centrando la atención en otros temas. Pero al final llega la sensación de temor, la reflexión respecto al cuidado personal y de la familia.
Ante una situación como ésta, las autoridades deben aplicarse con toda responsabilidad explicando con claridad hacia dónde se dirigen las estrategias para que los ciudadanos las respaldemos.
Grave cosa el abuso de las herramientas de la comunicación para generar percepciones sin fundamento. Desengaño y frustración llegan tarde o temprano. Esto aplica igual al anuncio formal de la incautación de explosivos plásticos de gran peligro, que luego resultan ser parafina; que para la expectación interesada en torno al campeonato mundial de fútbol. Informar y orientar a la opinión pública no significa manipular y mentir.
Esperemos que en estas ideas estuviera pensando el Presidente Calderón al asistir al juego inaugural del Mundial en Sudáfrica. La expresión de su rostro decía mucho más que la desilusión de un empate del equipo mexicano que se aferra a la mediocridad. Seguramente había leído ya algunas tarjetas con los temas que citamos al inicio. Y quizá también pensó: ¿en que momento nos pasó todo esto?
Ahora todos nos preguntamos ¿cómo vamos a resolverlo?
lunes, 7 de junio de 2010
Incendio Abc
Abc
Luis Salomón
El proyecto de resolución del Ministro Arturo Zaldívar es un hecho importante por su puntualidad y consecuencias. Es la primera vez que la facultad de indagación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación da como resultado un documento que señala responsables de precisa. La resolución dictamina que hubo violación a los derechos fundamentales de los menores, de sus padres y familias, consecuencia de la mala actuación de funcionarios de los gobiernos federal, estatal y del Ayuntamiento de Hermosillo. Este solo señalamiento debe ser suficiente para producir consecuencias. Estas, son políticas, administrativas y penales. En materia política se atribuye responsabilidad a dos funcionarios de primer orden del gobierno de Felipe Calderón: Juan Molinar Horcasitas, hoy Secretario de Comunicaciones y Transportes, por el desorden generalizado en el proceso de otorgamiento y control de guarderías y Daniel Karam, director del Instituto Mexicano del Seguro Social, por el manejo de la atención médica, quienes por un principio de congruencia deben renunciar a sus cargos. En seguida está el hecho de señalar a la responsable de Guarderías del IMSS quién tiene una muy estrecha relación con la Primera dama del País. Lo que supone otro golpe al círculo cercano al ejecutivo. La responsabilidad política de Eduardo Bours y del señor Gándara, ExGobernador de Sonora y ExPresidente Municipal de Hermosillo, les debe separar de cualquier responsabilidad en la vida pública y someterles a juicio. Enseguida vienen las consecuencias administrativas que deben darse en el ámbito de los tres niveles de gobierno en los órganos de control interno: la Secretaría de la Función pública, por el solo señalamiento debiera abrir otra investigación contra los funcionarios del gobierno federal señalados. Lo mismo corresponde hacer a los órganos en Sonora y Hermosillo. Estos procesos deben conducir a la inhabilitación, multas y otras sanciones administrativas. Este proceso debe abrirse ahora mismo ya que el solo señalamiento es presunción suficiente, dado que se trata de una conclusión que propone un Ministro de máximo tribunal de México. En tercer lugar la Procuraduría General de la República y la correspondiente de Sonora debieran abrir una averiguación previa para determinar si hubo la comisión de algún delito, ya que las conclusiones propuestas establecen hechos muy graves, que al parecer no han sido suficientemente investigados. Sobre todo en lo que se refiere a la atención a los niños fallecidos y los que resultaron heridos. En caso afirmativo debe ejercerse acción penal contra quienes resulten responsables.
En los tres ámbitos se observa una deliberada acción dilatoria. Es claro que cuando un funcionario de primer orden es señalado como responsable de violar la Constitución del País, la consecuencia inmediata por cuestión de congruencia, honor y orden político es que dejen el cargo. No se trata de una acusación cualquiera, la hace un miembro del máximo órgano encargado de vigilar el cumplimiento de la Carta Fundamental. Los hechos indican que otra vez, el gobierno está estudiando cómo sacar provecho en la percepción ciudadana, antes de actuar directamente. Por esa misma razón no se inician las averiguaciones ni en las Contralorías ni en las Procuradurías. Grave cosa pretender dilatar la acción para actuar y distraer. Se trata de respetar la jerarquía y respetabilidad de la Corte. El ministro, independientemente de la resolución final, merece un reconocimiento porque en ejercicio de sus funciones, responde a un reclamo elemental: respeto a la ley y a la dignidad de 49 menores fallecidos. Un caso de torpeza en su gestación y manejo posterior que violó la ley y debe tener graves consecuencias. La situación no está como para seguir desgastando a las instituciones con impunidad.
Luis Salomón
El proyecto de resolución del Ministro Arturo Zaldívar es un hecho importante por su puntualidad y consecuencias. Es la primera vez que la facultad de indagación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación da como resultado un documento que señala responsables de precisa. La resolución dictamina que hubo violación a los derechos fundamentales de los menores, de sus padres y familias, consecuencia de la mala actuación de funcionarios de los gobiernos federal, estatal y del Ayuntamiento de Hermosillo. Este solo señalamiento debe ser suficiente para producir consecuencias. Estas, son políticas, administrativas y penales. En materia política se atribuye responsabilidad a dos funcionarios de primer orden del gobierno de Felipe Calderón: Juan Molinar Horcasitas, hoy Secretario de Comunicaciones y Transportes, por el desorden generalizado en el proceso de otorgamiento y control de guarderías y Daniel Karam, director del Instituto Mexicano del Seguro Social, por el manejo de la atención médica, quienes por un principio de congruencia deben renunciar a sus cargos. En seguida está el hecho de señalar a la responsable de Guarderías del IMSS quién tiene una muy estrecha relación con la Primera dama del País. Lo que supone otro golpe al círculo cercano al ejecutivo. La responsabilidad política de Eduardo Bours y del señor Gándara, ExGobernador de Sonora y ExPresidente Municipal de Hermosillo, les debe separar de cualquier responsabilidad en la vida pública y someterles a juicio. Enseguida vienen las consecuencias administrativas que deben darse en el ámbito de los tres niveles de gobierno en los órganos de control interno: la Secretaría de la Función pública, por el solo señalamiento debiera abrir otra investigación contra los funcionarios del gobierno federal señalados. Lo mismo corresponde hacer a los órganos en Sonora y Hermosillo. Estos procesos deben conducir a la inhabilitación, multas y otras sanciones administrativas. Este proceso debe abrirse ahora mismo ya que el solo señalamiento es presunción suficiente, dado que se trata de una conclusión que propone un Ministro de máximo tribunal de México. En tercer lugar la Procuraduría General de la República y la correspondiente de Sonora debieran abrir una averiguación previa para determinar si hubo la comisión de algún delito, ya que las conclusiones propuestas establecen hechos muy graves, que al parecer no han sido suficientemente investigados. Sobre todo en lo que se refiere a la atención a los niños fallecidos y los que resultaron heridos. En caso afirmativo debe ejercerse acción penal contra quienes resulten responsables.
En los tres ámbitos se observa una deliberada acción dilatoria. Es claro que cuando un funcionario de primer orden es señalado como responsable de violar la Constitución del País, la consecuencia inmediata por cuestión de congruencia, honor y orden político es que dejen el cargo. No se trata de una acusación cualquiera, la hace un miembro del máximo órgano encargado de vigilar el cumplimiento de la Carta Fundamental. Los hechos indican que otra vez, el gobierno está estudiando cómo sacar provecho en la percepción ciudadana, antes de actuar directamente. Por esa misma razón no se inician las averiguaciones ni en las Contralorías ni en las Procuradurías. Grave cosa pretender dilatar la acción para actuar y distraer. Se trata de respetar la jerarquía y respetabilidad de la Corte. El ministro, independientemente de la resolución final, merece un reconocimiento porque en ejercicio de sus funciones, responde a un reclamo elemental: respeto a la ley y a la dignidad de 49 menores fallecidos. Un caso de torpeza en su gestación y manejo posterior que violó la ley y debe tener graves consecuencias. La situación no está como para seguir desgastando a las instituciones con impunidad.
sábado, 29 de mayo de 2010
abusos a migrantes
Los migrantes sin legal estancia no son criminales. Esto aplica por igual en Arizona, en México, o en cualquier parte; es un principio acordado por normas de derecho internacional. La violación a las normas migratorias es un asunto administrativo nunca penal. La atención a extranjeros es un tema de gran importancia para México, dada su vinculación en inversiones, turismo, remesas e intercambio cultural. En los últimos años la política migratoria de nuestro país se ha endurecido notablemente, producto tal vez de presiones externas, al grado que muchos extranjeros son tratados como criminales por el hecho de no ser ciudadanos o no poder acreditar su legal estancia. También nuestro País quiere asegurar sus fronteras en el Sur, y los procedimientos usados han resultado ser aun más abusivos e injustos que los que se aplican en Estados Unidos. No es lo mismo Maricopa Arizona que Tapachula Chiapas, pero en ambos se cometen abusos. el Sheriff Joe Arpaio seguramente se sentiría inspirado si viera los abusos y vejaciones que se cometen contra los migrantes extranjeros en los casi 50 puntos en donde se concentra a los extranjeros sujetos a procesos administrativos.
Las Estaciones Migratorias que tiene nuestro País, son instalaciones para “asegurar” a extranjeros que enfrentan un proceso administrativo relacionado con su situación migratoria. Nominalmente son establecimientos de tránsito, pero en la práctica son verdaderas cárceles en donde se presentan violaciones sistemáticas a los derechos humanos de los extranjeros. Baste señalar que hay casos en donde personas permanecen por más de un año detenidos. Las normas han permitido que además de los centros formales se establezcan otros en establecimientos improvisados o aun en centros de detención de otro tipo.
Las normas que regulan estos centros, consideran plazos de detención inciertos para el grueso de los migrantes “asegurados”, e indefinidos para aquellos peticionarios de asilo o los que promueven recursos de amparo o cualquier trámite legal encaminado a regularizar su situación migratoria. Contrario a la Convención Sobre el Estatuto de los Refugiados, ratificado por el Estado Mexicano, las nuevas Normas para el Funcionamiento de las Estaciones Migratorias no excluyen a los refugiados y solicitantes de asilo de la posibilidad de su detención.
Tampoco consideran el caso de los trabajadores migratorios y sus familiares, quienes, de acuerdo con la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus Familias, ratificada por México, “no serán sometidos, individual ni colectivamente a detención o prisión arbitrarias”.
Respecto de la defensa, las normas establecen que las autoridades únicamente reconocerán a los abogados que el migrante haya acreditado “debidamente”, lo que abre la puerta a abusos. Se limita también el acceso a organizaciones de la sociedad civil y de servicio.
Las 48 estaciones migratorias se equiparan a los centros de reclusión, con el agravante de la segregación por nacionalidad. En los últimos meses hemos sido informados de casos de involucramiento de personal del Instituto Nacional de Migración en delitos de tráfico de personas. Una muestra evidente de lo que sucede con nuestra política para tratar a los inmigrantes.
México tiene la obligación de resolver este añejo problema si es que deseamos elevar la voz contra el trato abusivo a los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Con la misma vara que medimos debemos medir el trato a los miles de centroamericanos y sudamericanos detenidos ilegalmente, extorsionados y vejados en nuestro territorio.
Las Estaciones Migratorias que tiene nuestro País, son instalaciones para “asegurar” a extranjeros que enfrentan un proceso administrativo relacionado con su situación migratoria. Nominalmente son establecimientos de tránsito, pero en la práctica son verdaderas cárceles en donde se presentan violaciones sistemáticas a los derechos humanos de los extranjeros. Baste señalar que hay casos en donde personas permanecen por más de un año detenidos. Las normas han permitido que además de los centros formales se establezcan otros en establecimientos improvisados o aun en centros de detención de otro tipo.
Las normas que regulan estos centros, consideran plazos de detención inciertos para el grueso de los migrantes “asegurados”, e indefinidos para aquellos peticionarios de asilo o los que promueven recursos de amparo o cualquier trámite legal encaminado a regularizar su situación migratoria. Contrario a la Convención Sobre el Estatuto de los Refugiados, ratificado por el Estado Mexicano, las nuevas Normas para el Funcionamiento de las Estaciones Migratorias no excluyen a los refugiados y solicitantes de asilo de la posibilidad de su detención.
Tampoco consideran el caso de los trabajadores migratorios y sus familiares, quienes, de acuerdo con la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus Familias, ratificada por México, “no serán sometidos, individual ni colectivamente a detención o prisión arbitrarias”.
Respecto de la defensa, las normas establecen que las autoridades únicamente reconocerán a los abogados que el migrante haya acreditado “debidamente”, lo que abre la puerta a abusos. Se limita también el acceso a organizaciones de la sociedad civil y de servicio.
Las 48 estaciones migratorias se equiparan a los centros de reclusión, con el agravante de la segregación por nacionalidad. En los últimos meses hemos sido informados de casos de involucramiento de personal del Instituto Nacional de Migración en delitos de tráfico de personas. Una muestra evidente de lo que sucede con nuestra política para tratar a los inmigrantes.
México tiene la obligación de resolver este añejo problema si es que deseamos elevar la voz contra el trato abusivo a los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Con la misma vara que medimos debemos medir el trato a los miles de centroamericanos y sudamericanos detenidos ilegalmente, extorsionados y vejados en nuestro territorio.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Banco de México
El período de Guillermo Ortiz como Gobernador del Banco de México está por terminar; el Presidente de la República debe mandar en los próximos días al Senado de la República su propuesta para que sea discutida y en su caso ratificada. La ley establece la posibilidad de la reelección del gobernador actual, o la propuesta de una persona distinta. Dadas las diferencias públicas sostenidas entre Ortiz y el Presidente y el Secretario de Hacienda, Agustín Cásterns, con motivo de la política monetaria y de tasas de interés al inicio de la crisis económica, es predecible la intención de relevarlo por parte del ejecutivo federal. En este sentido se ha deslizado en diversos medios que el candidato para suceder a Ortiz sería precisamente Agustín Cásterns, quién ayer mismo declaró que estaría dispuesto a aceptar el cargo. Sin embargo algunos de los miembros más influyentes del sector privado han expresado su preocupación al respecto, pues consideran que la autonomía del Banco de México quedaría en entredicho, y que en este caso sería un retroceso institucional. Por lo que han levantado su voz en círculos políticos, parlamentarios y en el entorno del Presidente de la República. Ejerciendo una presión que puede precipitar las decisiones, dada la propensión a no recibir este tipo de manifestaciones en la casa de Los Pinos.
La preocupación es aun mayor para algunos analistas económicos de las casas calificadoras de riesgos, en el caso de la sustitución de Casterns por un hombre con un perfíl no identificado con la influyente tecnocracia que ha dominado estas desde la época de Carlos Salinas de Gortari, y de la que forman parte los dos personajes a los que nos referimos. En este grupo está el sucesor natural, el subsecretario Werner, pero está impedido legalmente por haber nacido en el exterior. Así ha surgido la figura del actual secretario de desarrollo social, Ernesto Cordero como uno de los más viables, lo que ha levantado estas reacciones dentro y fuera de México.
Considerando la tendencia que Felipe Calderón ha dejado ver en las propuestas y designaciones que han marcado su gobierno, es claro que prefiere la lealtad política que las consideraciones de desempeño y habilidad técnica; lo que ha alimentado las especulaciones de una tentación de intervenir directamente en el gobierno del Banco Central.
En las entrevistas que concedió el Presidente con motivo de su tercer año en el puesto, expresó que estaba analizando cuidadosamente su decisión, lo que supone que aun debe estar trabajando en medir las consecuencias políticas y económicas de una de las decisiones de política económica más importantes de su gobierno.
Sin duda la independencia del Banco es pieza clave para generar confianza en los inversionistas, sobre todo los extranjeros, y designar a un hombre que reciba consignas desde la presidencia, sería tomado como una mala señal por los mercados y los analistas.
En momentos de crisis económica, la sensatez aconseja no prescindir de un hombre con prestigio internacional y con la experiencia de haber participado activamente en la solución negociada en el exterior a la crisis de 1995. También es prudente mantener al Secretario de Hacienda que debe ahora operar la nueva propuesta de restructuración fiscal que se negocia con la oposición. Optar por un hombre con enfoque político tanto en el Banco como en Hacienda, en medio de la tormenta, puede ser un grave error estratégico.
luis.salomon@me.com
La preocupación es aun mayor para algunos analistas económicos de las casas calificadoras de riesgos, en el caso de la sustitución de Casterns por un hombre con un perfíl no identificado con la influyente tecnocracia que ha dominado estas desde la época de Carlos Salinas de Gortari, y de la que forman parte los dos personajes a los que nos referimos. En este grupo está el sucesor natural, el subsecretario Werner, pero está impedido legalmente por haber nacido en el exterior. Así ha surgido la figura del actual secretario de desarrollo social, Ernesto Cordero como uno de los más viables, lo que ha levantado estas reacciones dentro y fuera de México.
Considerando la tendencia que Felipe Calderón ha dejado ver en las propuestas y designaciones que han marcado su gobierno, es claro que prefiere la lealtad política que las consideraciones de desempeño y habilidad técnica; lo que ha alimentado las especulaciones de una tentación de intervenir directamente en el gobierno del Banco Central.
En las entrevistas que concedió el Presidente con motivo de su tercer año en el puesto, expresó que estaba analizando cuidadosamente su decisión, lo que supone que aun debe estar trabajando en medir las consecuencias políticas y económicas de una de las decisiones de política económica más importantes de su gobierno.
Sin duda la independencia del Banco es pieza clave para generar confianza en los inversionistas, sobre todo los extranjeros, y designar a un hombre que reciba consignas desde la presidencia, sería tomado como una mala señal por los mercados y los analistas.
En momentos de crisis económica, la sensatez aconseja no prescindir de un hombre con prestigio internacional y con la experiencia de haber participado activamente en la solución negociada en el exterior a la crisis de 1995. También es prudente mantener al Secretario de Hacienda que debe ahora operar la nueva propuesta de restructuración fiscal que se negocia con la oposición. Optar por un hombre con enfoque político tanto en el Banco como en Hacienda, en medio de la tormenta, puede ser un grave error estratégico.
luis.salomon@me.com
martes, 10 de noviembre de 2009
amenaza paramilitar
Paramilitares en México
Cuando las instituciones fallan los grupos sociales tratan de hacer justicia por propia mano; este es una hecho que se repite a lo largo de la historia. En México las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia están muy lejos de cumplir con sus propósitos, su pobre desempeño abrió la puerta a la impunidad, la corrupción y a la tentación de diversos grupos de hacerse justicia por encima de la ley.
El hecho de que Mauricio Fernández anuncie en el marco de su toma de posesión que está dispuesto, como Presidente Municipal del Ayuntamiento más rico de México, a actuar por encima de la ley para combatir al crimen equivale a anunciar que actúa o actuaría con grupos paramilitares que lo respaldan.
No queda clara la intención con la que se hizo semejante anuncio; que puede ir desde la voluntad de ser una suerte de vengador justiciero, hasta la mayor osadía política que le permita visibilidad nacional, o incluso ser la mayor torpeza involuntaria. Sus palabras fueron claras: en su estrategia contra el crimen organizado, utilizará, al margen de la ley y sin importar el alcance de sus facultades, "grupos de limpieza". Grupos de inteligencia, rudos, de elite, civiles, para detener a los delincuentes. Su anuncio de que ha sido muerto uno de los presuntos delincuentes que lo amenazaron, deja ver que el trabajo de los grupos de los hablaba está en marcha. Los hechos en este sentido son preocupantes: la actividad de cuerpos privados de seguridad de elite es el embrión de una actividad sistemática tan engañosa como corrosiva para la sociedad: los grupos de protección paramilitar.
La respuesta del poder público fue tardía, y aun suenan ecos con poca profundidad. No se escucharon las voces graves de los defensores de la democracia y las libertades, sino que imperó el prudente silencio que no compromete. La información causó más escándalo en el exterior y tuvo que ser el propio Presidente Calderón, una semana después, quién hizo el llamado a respetar el estado de derecho, pero nadie se refiere abiertamente al peligro de legitimar de hecho una actividad que no es otra cosa que aplicar justicia por mano propia. Más preocupante es aun que según algunos sondeos publicados la semana anterior (María de las Heras) más de la mitad de los entrevistados a nivel nacional estaban de acuerdo con el proceder del Alcalde Justiciero, lo que pone en evidencia el grado de desesperanza que los ciudadano tienen respecto de la actuación de las instituciones.
Un caldo de cultivo para estimular una idea falaz: la violencia se acabará con más violencia, dejando a la ley de lado. Esto mediante la ilusa idea de la acción enérgica de héroes que salvarán a los ciudadanos con su acción desinteresada.
La amenaza de actuar fuera de la ley sería suficiente para exigir que una representante público renuncie a su cargo, desde el que puede encubrir sus acciones ilícitas. Pero sigue ahí como una muestra de que la desesperación ha generado de hecho la conformación de grupos paramilitares, de grupos de ciudadanos armados y guardias privadas que sirven a industriales, ganaderos, empresarios en una acción silenciosa, discreta, fuera del control de las autoridades. Las declaraciones referidas, son solamente una expresión de esta realidad que ha invadido sin darnos cuenta nuestra vida cotidiana: grupos y servicios de seguridad privada, que venden servicios para protegerse de los secuestros, escoltas, guardaespaldas, automóviles blindados, sin placas y con vidrios polarizados, hombres armados que se muestran a la luz del día, en las principales ciudades del país. Forman ya parte de nuestro paisaje, pero ahora, pueden adquirir una fuerza y legitimidad de hecho que amenacen nuestra democracia.
Es muy grave que bajo la tolerancia de las autoridades, la simpatía de grupos poderosos de la sociedad, esté gestándose la violencia sistemática, como una augurio de que tiempos más convulsos pueden venir.
Es necesario alzar la voz para llamar la atención sobre un hecho que puede salir del control de quienes lo han impulsado, y convertirse en un factor de poder que se articule a intereses de todo tipo, volviéndose en la principal amenaza para quienes los auspiciaron.
Estamos frente a un espejismo. Es tiempo de defender las instituciones y no acabar con ellas.
Cuando las instituciones fallan los grupos sociales tratan de hacer justicia por propia mano; este es una hecho que se repite a lo largo de la historia. En México las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia están muy lejos de cumplir con sus propósitos, su pobre desempeño abrió la puerta a la impunidad, la corrupción y a la tentación de diversos grupos de hacerse justicia por encima de la ley.
El hecho de que Mauricio Fernández anuncie en el marco de su toma de posesión que está dispuesto, como Presidente Municipal del Ayuntamiento más rico de México, a actuar por encima de la ley para combatir al crimen equivale a anunciar que actúa o actuaría con grupos paramilitares que lo respaldan.
No queda clara la intención con la que se hizo semejante anuncio; que puede ir desde la voluntad de ser una suerte de vengador justiciero, hasta la mayor osadía política que le permita visibilidad nacional, o incluso ser la mayor torpeza involuntaria. Sus palabras fueron claras: en su estrategia contra el crimen organizado, utilizará, al margen de la ley y sin importar el alcance de sus facultades, "grupos de limpieza". Grupos de inteligencia, rudos, de elite, civiles, para detener a los delincuentes. Su anuncio de que ha sido muerto uno de los presuntos delincuentes que lo amenazaron, deja ver que el trabajo de los grupos de los hablaba está en marcha. Los hechos en este sentido son preocupantes: la actividad de cuerpos privados de seguridad de elite es el embrión de una actividad sistemática tan engañosa como corrosiva para la sociedad: los grupos de protección paramilitar.
La respuesta del poder público fue tardía, y aun suenan ecos con poca profundidad. No se escucharon las voces graves de los defensores de la democracia y las libertades, sino que imperó el prudente silencio que no compromete. La información causó más escándalo en el exterior y tuvo que ser el propio Presidente Calderón, una semana después, quién hizo el llamado a respetar el estado de derecho, pero nadie se refiere abiertamente al peligro de legitimar de hecho una actividad que no es otra cosa que aplicar justicia por mano propia. Más preocupante es aun que según algunos sondeos publicados la semana anterior (María de las Heras) más de la mitad de los entrevistados a nivel nacional estaban de acuerdo con el proceder del Alcalde Justiciero, lo que pone en evidencia el grado de desesperanza que los ciudadano tienen respecto de la actuación de las instituciones.
Un caldo de cultivo para estimular una idea falaz: la violencia se acabará con más violencia, dejando a la ley de lado. Esto mediante la ilusa idea de la acción enérgica de héroes que salvarán a los ciudadanos con su acción desinteresada.
La amenaza de actuar fuera de la ley sería suficiente para exigir que una representante público renuncie a su cargo, desde el que puede encubrir sus acciones ilícitas. Pero sigue ahí como una muestra de que la desesperación ha generado de hecho la conformación de grupos paramilitares, de grupos de ciudadanos armados y guardias privadas que sirven a industriales, ganaderos, empresarios en una acción silenciosa, discreta, fuera del control de las autoridades. Las declaraciones referidas, son solamente una expresión de esta realidad que ha invadido sin darnos cuenta nuestra vida cotidiana: grupos y servicios de seguridad privada, que venden servicios para protegerse de los secuestros, escoltas, guardaespaldas, automóviles blindados, sin placas y con vidrios polarizados, hombres armados que se muestran a la luz del día, en las principales ciudades del país. Forman ya parte de nuestro paisaje, pero ahora, pueden adquirir una fuerza y legitimidad de hecho que amenacen nuestra democracia.
Es muy grave que bajo la tolerancia de las autoridades, la simpatía de grupos poderosos de la sociedad, esté gestándose la violencia sistemática, como una augurio de que tiempos más convulsos pueden venir.
Es necesario alzar la voz para llamar la atención sobre un hecho que puede salir del control de quienes lo han impulsado, y convertirse en un factor de poder que se articule a intereses de todo tipo, volviéndose en la principal amenaza para quienes los auspiciaron.
Estamos frente a un espejismo. Es tiempo de defender las instituciones y no acabar con ellas.
martes, 16 de junio de 2009
el reto para 2010
En 2009 la economía decrecerá en mayor medida que lo que sufrió en 1995, con las consecuencias sociales evidentes al reducirse la capacidad de compra y por tanto el tamaño de nuestro mercado interno. Esto nos coloca ante el reto convertir el problema en oportunidad para realizar cambios estructurales en la economía, y el estado de derecho. Porque esta crisis ha tomado a nuestras instituciones públicas en punto de debilidad estructural en la seguridad y el respeto a las leyes. La respuesta no debe ser sólo económica sino que debe abracar el fortalecimiento del estado de derecho.
En la economía el camino es la vinculación al cambio global en curso y el fortalecimiento ineludible de las finanzas públicas. El sistema financiero e industrial del mundo está en una transformación estructural que producirá nuevos procesos, productos y servicios. Los bancos globales serán una realidad no solo en capital, sino en procedimientos y prácticas, mientras que la calificación de valores tendrá nuevos parámetros. La industria automotriz se convertirá en la industria de la movilidad y la petrolera en la industria de la transformación energética. La sustentabilidad se convierte desde ahora en un aspecto generador de valor y en condición de viabilidad internacional de muchos negocios industriales. Tendremos en los próximos años en el mundo industrializado, nuevos sistemas y productos financieros, una nueva industria energética y de movilidad y una permanente acción a favor de conservación del ambiente y la sustentabilidad económica.
Ante este hecho ineludible las empresas mexicanas tienen la enorme oportunidad de incorporarse a esta enorme trasformación, si logran establecer las conexiones, acuerdos de trabajo compartido y asociaciones con las organizaciones internacionales que se encaminan al liderazgo en estos campos. El desafío para el resto de 2009 y 2010 es establecer estas conexiones con iniciativas estratégicas, algunas de las cuales deben ser encabezadas por el gobierno, como en el caso de la energía; pero la mayoría deben emprenderse desde el sector privado, que encontrará su primer gran prueba en el siglo XXI.
La recaudación a la baja ha colocado a nuestro país en una debilidad sin precedente desde las crisis de los años 80. Por eso es indispensable que se instrumente una reforma fiscal que aumente substancialmente los ingresos, ya sea por la vía de la generalización del IVA, o por otros impuestos; No hay tiempo ni caminos paralelos, porque en caso de no concretarse en este año, tendríamos un problema mayúsculo de muy difícil manejo, que conduciría la pérdida del grado de inversión de nuestra deuda, con las consecuencias desastrosas que se reflejarían en la economía real.
En la política los cambios están relacionados con el principal problema estructural de México: la falta de respeto a la ley, que se manifiesta en corrupción, impunidad y por ende en una ineficiencia grave del sector público, que perjudica la operación del sector privado. La democracia secuestrada por los partidos políticos, que se conducen por grupos que poco tienen que ver con el interés de las comunidades, en los que la corrupción es endémica, se enfrenta al reto de abrir la participación a ciudadanos independientes y reducir el enorme costo de los procesos electorales.
La lucha contra el crimen organizado debe convertirse en una cruzada nacional por el imperio de la ley, en todos los sectores. Hacer eficiente al gobierno no es una cuestión de partidos, sino que implica compromisos de la sociedad para exigir resultados por encima de las luchas partidistas.
La oportunidad que tenemos en 2010 es grande para dar el paso de una vez por todas: el gran pacto nacional para poner a la ley por encima de la política, como es el mandato constitucional. Hacer negociable la aplicación de la ley es el mayor cáncer social que nos ha penetrado desde hace ya muchos años. La simulación se ha adueñado de muchos procesos públicos y privados; y pero aun ha penetrado en nuestra forma de vida y en la educación de nuestros pequeños.
Ante eso una crisis económica y una agitación política y social como la que vivimos se convierte en la oportunidad de realmente avanzar. Para eso se requiere que la agenda de temas a debatir en los próximos meses se centre en propuestas concretas de fomento económico, reforma fiscal, impulso energético, y sobre todo un acuerdo nacional para hacer respetar la ley a cualquier precio. El sector privado debe trabajar en esta dirección para contribuir en la trasformación de México, su compromiso con la libre empresa lo convierte en motor de verdadero cambio. Sin embrago estos propósitos se han visto opacados por pequeños temas que generan pequeñas respuestas, y muchas veces la búsqueda de pequeños beneficios, que impiden ver y luchar por el país y la sociedad.
En la economía el camino es la vinculación al cambio global en curso y el fortalecimiento ineludible de las finanzas públicas. El sistema financiero e industrial del mundo está en una transformación estructural que producirá nuevos procesos, productos y servicios. Los bancos globales serán una realidad no solo en capital, sino en procedimientos y prácticas, mientras que la calificación de valores tendrá nuevos parámetros. La industria automotriz se convertirá en la industria de la movilidad y la petrolera en la industria de la transformación energética. La sustentabilidad se convierte desde ahora en un aspecto generador de valor y en condición de viabilidad internacional de muchos negocios industriales. Tendremos en los próximos años en el mundo industrializado, nuevos sistemas y productos financieros, una nueva industria energética y de movilidad y una permanente acción a favor de conservación del ambiente y la sustentabilidad económica.
Ante este hecho ineludible las empresas mexicanas tienen la enorme oportunidad de incorporarse a esta enorme trasformación, si logran establecer las conexiones, acuerdos de trabajo compartido y asociaciones con las organizaciones internacionales que se encaminan al liderazgo en estos campos. El desafío para el resto de 2009 y 2010 es establecer estas conexiones con iniciativas estratégicas, algunas de las cuales deben ser encabezadas por el gobierno, como en el caso de la energía; pero la mayoría deben emprenderse desde el sector privado, que encontrará su primer gran prueba en el siglo XXI.
La recaudación a la baja ha colocado a nuestro país en una debilidad sin precedente desde las crisis de los años 80. Por eso es indispensable que se instrumente una reforma fiscal que aumente substancialmente los ingresos, ya sea por la vía de la generalización del IVA, o por otros impuestos; No hay tiempo ni caminos paralelos, porque en caso de no concretarse en este año, tendríamos un problema mayúsculo de muy difícil manejo, que conduciría la pérdida del grado de inversión de nuestra deuda, con las consecuencias desastrosas que se reflejarían en la economía real.
En la política los cambios están relacionados con el principal problema estructural de México: la falta de respeto a la ley, que se manifiesta en corrupción, impunidad y por ende en una ineficiencia grave del sector público, que perjudica la operación del sector privado. La democracia secuestrada por los partidos políticos, que se conducen por grupos que poco tienen que ver con el interés de las comunidades, en los que la corrupción es endémica, se enfrenta al reto de abrir la participación a ciudadanos independientes y reducir el enorme costo de los procesos electorales.
La lucha contra el crimen organizado debe convertirse en una cruzada nacional por el imperio de la ley, en todos los sectores. Hacer eficiente al gobierno no es una cuestión de partidos, sino que implica compromisos de la sociedad para exigir resultados por encima de las luchas partidistas.
La oportunidad que tenemos en 2010 es grande para dar el paso de una vez por todas: el gran pacto nacional para poner a la ley por encima de la política, como es el mandato constitucional. Hacer negociable la aplicación de la ley es el mayor cáncer social que nos ha penetrado desde hace ya muchos años. La simulación se ha adueñado de muchos procesos públicos y privados; y pero aun ha penetrado en nuestra forma de vida y en la educación de nuestros pequeños.
Ante eso una crisis económica y una agitación política y social como la que vivimos se convierte en la oportunidad de realmente avanzar. Para eso se requiere que la agenda de temas a debatir en los próximos meses se centre en propuestas concretas de fomento económico, reforma fiscal, impulso energético, y sobre todo un acuerdo nacional para hacer respetar la ley a cualquier precio. El sector privado debe trabajar en esta dirección para contribuir en la trasformación de México, su compromiso con la libre empresa lo convierte en motor de verdadero cambio. Sin embrago estos propósitos se han visto opacados por pequeños temas que generan pequeñas respuestas, y muchas veces la búsqueda de pequeños beneficios, que impiden ver y luchar por el país y la sociedad.
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